SALUD

Nos encanta la comida precocinada… Pero ¿Cómo afecta a nuestra salud?

nuggets de pollo comida precocinada por excelencia
Nuggets de pollo... ¿Sabemos qué llevan en realidad? Fuente: James Palinsad/Flickr

Autor original del artículo: Richard Hoffman, Universidad de Hertfordshire. ¿A quién no le gusta una comida precocinada de vez en cuando? La gente en Reino Unido, sin duda lo hace: el consumo de platos preparados y productos de carne procesada ha aumentado cinco veces en los últimos 40 años, de acuerdo con la última Encuesta Nacional de Alimentación en Reino Unido sobre los hábitos de compra de alimentos. Los altos niveles de calorías y de grasa que tienen algunos de estos productos se pueden observar en la etiqueta. Pero hay otras preocupaciones sobre el valor nutricional de algunos alimentos precocinados. Cosas que no encontrarás en la etiqueta.

Nutrientes perdidos en la comida precocinada

Una de las preocupaciones es la forma en la que se cocinan estos alimentos. El proceso de cocción al que se ha sometido un alimento puede ser tan importante para nuestra salud como el contenido de azúcar, sal y grasa. La remolacha tiñe el agua en la que se cuece de color púrpura, y esto es un claro ejemplo de cómo los nutrientes (en este caso, los antioxidantes llamados betalainas) se puede perder. Pero son muchos otros nutrientes los que se pierden en el agua de cocción, tales como las vitaminas del grupo B de las verduras de hoja o los glucosinatos, con su efecto anticancerígeno, que tienen los miembros de la familia de las coles. En casa, podemos minimizar estas pérdidas, cocinando las verduras al vapor o utilizando esa agua de cocción. Pero en el caso de la comida precocinada, nosotros no tenemos ningún control sobre su elaboración. ¿Qué hacen las empresas encargadas de fabricar estos productos precocinados para conservar los nutrientes de los alimentos? Simplemente no lo sabemos.

El etiquetado de la comida precocinada tiende a limitarse a la grasa, el azúcar y la sal. Los fabricantes de platos preparados para consumir no tienen que etiquetar el contenido total de vitaminas, y probablemente tampoco se molestan en averiguar cómo se pierden durante la producción todos esos miles de compuestos que previenen el cáncer y que se encuentran en los alimentos vegetales. Incluso cuando mencionan las vitaminas en sus etiquetas, sólo significa que las vitaminas se encontraban en las materias primas. Pero no es una indicación de que esté presente en el producto final.

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Algunos fabricantes de comida precocinada ponen en compromiso nuestra salud cuando sustituyen ingredientes saludables por otros menos saludables. Por ejemplo, el aceite de colza es muy común en los platos preparados mediterráneos como el hummus y las pizzas, a pesar de que tradicionalmente se hace usando aceite de oliva virgen. El aceite de oliva virgen tiene unos beneficios para la salud muy bien establecidos, es importante para evitar las enfermedades cardiovasculares y posiblemente también el cáncer de mama, pero no hay ninguna evidencia de que el aceite de colza provoque este tipo de beneficios.

Otro ejemplo es la forma en la que se procesan las aceitunas. Los antioxidantes presentes en las aceitunas y que reducen el riesgo de enfermedad cardiovascular, se pierden durante el procesamiento de algunas aceitunas negras baratas. Afortunadamente, el comprador puede identificarlas fácilmente, pues estas aceitunas nutricionalmente empobrecidas contienen gluconato ferroso (se les añade para estabilizar el color negro) y se indica en la etiqueta.

El gluconato ferroso se encuentra en muchas comidas precocinadas

Mmm… gluconato ferroso. Fuente: Itinerant Tightwad/Flickr

El valor nutricional de la comida precocinada es un asunto que concierne desde a multitudes hasta los ancianos que viven solos y que dependen en gran medida de ellos como fuente de alimentación. Las encuestas encuentran de forma regular que las personas mayores no están recibiendo suficientes ácidos grasos omega-3 para la salud de su corazón y de su cerebro, ni tampoco vitaminas del complejo B, vitamina D y algunos minerales como el calbio, el magnesio y el selenio. Los suplementos pueden ser la respuesta, pero no proporcionan todos los nutrientes, como la fibra o los compuestos que previenen el cáncer, y que son necesarios para la salud en general. Es por ello que las autoridades sanitarias recomiendan generalmente llevar una dieta saludable en lugar de recurrir a los suplementos. Y si las comidas precocinadas van a ser una parte importante de la dieta, lo suyo es que conserven los nutrientes que estaban presentes en las materias primas.

No es sólo lo que se ha perdido por el camino

Los nutrientes que se han perdido no son la única preocupación. Existen otros peligros potenciales que están al acecho en el mostrador de las comidas precocinadas. Los carcinógenos conocidos como aminas heterocíclicas se producen en las carnes asadas a la parrilla o cocinadas a altas temperaturas. Por lo tanto, la reducción del consumo de platos preparados que contengan carne de este tipo podría ser una buena idea. Además, los productos cárnicos populares como los nuggets de pollo o los pinchos tienen altos niveles de sustancias conocidas como AGEs (productos finales de glicación avanzada). Este tipo de sustancias están relacionadas con un aumento del riesgo de padecer diabetes y también demencia. Las personas con diabetes o enfermedades renales (que tienen una menor capacidad de excretar los AGEs) están advertidas de que tienen que limitar el consumo de alimentos que contengan este tipo de sustancias.

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Una dieta pobre es la principal razón, por delante de fumar y de la falta de ejercicio, de la epidemia de enfermedades crónicas que están sufriendo los países desarrollados como Reino Unido. Las marcas que producen platos preparados deberían ayudar a luchar contra estas enfermedades crónicas, proporcionando comidas ricas en nutrientes. La preocupación por la mala alimentación se centra a menudo en el azúcar, la sal y las grasas, pero los niveles de otros nutrientes son también muy importantes. Por ejemplo, una nueva investigación indica que una combinación óptima de nutrientes podría ayudar a prevenir enfermedades aparentemente intratables como la enfermedad de Alzheimer. Pero para alcanzar estos niveles de nutrientes, aquellos que comen comidas precocinadas deberán ser capaces de confiar en que están siendo producidos con un alto nivel nutricional.La Conversación

El artículo ‘Comida precocinada… ¿Cómo afecta a nuestra salud?‘ ha sido traducido por Ciencia Today, el autor original es Richard Hoffman, profesor de bioquímica nutricional, Universidad de Hertfordshire. Este artículo ha sido publicado originalmente en “The Conversation“. Aquí puedes leer el artículo original en inglés.

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