MEDIO AMBIENTE

¿Qué es un Glaciar?

Glaciar de Briksdal (Noruega). Fuente: Wikimedia Commons

Todos hemos oído hablar de los glaciares y aunque algunos tienen una ligera idea de lo que puede ser un glaciar, no todos saben exactamente qué es, cómo se forma un glaciar y por qué son tan importantes para nuestro planeta. Por ello hoy vamos a dedicar este artículo a explicar en profundidad en qué consisten estas maravillosas e impresionantes formaciones heladas que están presentes en la Tierra.

Empezaremos por definir qué es un glaciar. Un glaciar es una enorme masa de hielo que se va formando con el paso del tiempo debido a la acumulación y a la compactación de la nieve que se va transformando en hielo. Todo el proceso que conlleva la formación y el crecimiento de un glaciar recibe el nombre de glaciación.

Actualmente, se calcula que alrededor de un 10% de la superficie terrestre está cubierta por glaciares. Siendo la Antártida el área, tanto en volumen como en extensión, con mayor presencia de glaciares del mundo. Los casquetes polares tanto del Ártico como del Antártico son los glaciares más importantes del mundo. En los glaciares es donde se acumula más del 75% del agua dulce presente en nuestro planeta.

¿Cómo se forman los glaciares?

Los glaciares no son una formación estática sino que están en constante movimiento debido a su intercambio de masa con el sistema hidrológico de la Tierra. Un glaciar crece gracias a la acumulación de nieve (ya sea por su precipitación directa o por la que llega transportada por el viento de otros lugares), pero también por la congelación de agua líquida o por avalanchas de nieve o hielo.

Glaciar Quelccaya ubicado en la Cordillera Vilcanota, en el sur del Perú. Fuente: Wikimedia Commons

Por otro lado, un glaciar pierde masa cuando se va fundiendo el agua que lo forma o por ablaciones de partes del mismo, que se conocen como icebergs. Para que un glaciar pueda llegar a crecer es necesario que el balance entre la ganancia y la pérdida de masa sea positivo, es decir, que la cantidad de agua que se evapora de un glaciar durante las épocas más cálidas no supere a la cantidad de hielo o nieve que se acumula en estos.

Pero la nieve que cae sobre un glaciar no pasa a formar parte de este hasta que no ha pasado por lo menos un año. Pues la nieve debe pasar por un proceso de transformación para convertirse en hielo glaciar. Este proceso consiste en la compactación de la nieve y su posterior cambio de conformación. La velocidad de este proceso varía en función de la humedad y de la temperatura que existe en el lugar.

En algunas zonas, la nieve se convierte en hielo glaciar tras un proceso de fusión y posterior congelamiento en un periodo que puede durar años. En cambio en otras zonas donde no existe fusión o esta es prácticamente inexistente, la formación del hielo glaciar ocurre tras años y años de compactación de la nieve.

De esta forma pueden distinguirse dos zonas en los glaciares: la zona de acumulación, en la que se forma el hielo glaciar y la zona de ablación, en la que el glaciar pierde masa. La línea que separa ambas zonas, aunque es imaginaria, recibe el nombre de línea de equilibrio.

Partes de un glaciar

Los glaciares alpinos suelen presentarse como los glaciares modelos y en ellos pueden distinguirse tres estructuras claramente diferenciadas que nos permiten observar las partes de un glaciar:

  • Circo glaciar: es una depresión que suele encontrarse en lo alto de las montañas y en la que se acumula nieve que termina convirtiéndose en hielo glaciar. El hielo erosiona las paredes de la montaña y forma paredes verticales y abruptas. Los circos glaciares suelen tener una zona por la que el hielo glaciar desciende y es donde comienza a distinguirse la siguiente estructura.
  • Lengua glaciar: la lengua glaciar es la masa de hielo que desciende por la ladera de la montaña, normalmente desde un circo glaciar.
  • Zona de ablación: esta zona suele comenzar cuando la lengua glaciar acaba y es donde el hielo glaciar se funde y pasa a convertirse en un río, torrente o lago.

Tipos de glaciares

Pero los glaciares no sólo se encuentran en las zonas polares, también existen glaciares en montañas. Y gracias a la diversidad de glaciares que encontramos en la Tierra, estos pueden clasificarse según su forma o según sus condiciones térmicas.

En función de la temperatura

Los glaciares se clasifican en función de la temperatura a la que se encuentra el hielo que los forma. De esta forma encontramos tres tipos de glaciares:

  • Glaciares temperados: son aquellos que se encuentran a la temperatura de fusión.
  • Glaciares subpolares: son aquellos que están a temperatura de fusión en sus partes más internas y sin embargo, mantienen los bordes más fríos.
  • Glaciares polares: estos se encuentran íntegramente por debajo de la temperatura de fusión. Aunque reciban el nombre de glaciares polares, existen glaciares de montaña que se encuentran por debajo del punto de fusión, por lo que sólo es una forma de nombrarlos, no tiene que ver con su ubicación.

Vista de la laguna que se forma a los pies del glaciar Sorata en Bolivia. Fuente: Wikimedia Commons

En función de su morfología

Los glaciares también pueden clasificarse en función de su morfología, sin embargo, debemos tener en cuenta que un glaciar es una estructura dinámica y que por lo tanto, su morfología puede cambiar con el paso del tiempo. De esta forma nos encontramos también con que cada glaciar es único.

Una primera clasificación morfológica de los glaciares es la que diferencia entre los glaciares cuyo flujo es dependiente o independiente de la topografía que se encuentra debajo. Hay glaciares que pueden cubrir perfectamente una montaña o una cordillera entera, en este caso se dice que son independientes de la topografía y se dividen en:

  • Casquetes de hielo, también conocidos como casquetes glaciares son aquellas masas de hielo de gran espesor que cubren una área menor a los 50.000 km².
  • Cuando los glaciares cubren un área mayor a los 50.000 km² se conocen como mantos de hielo, indlandsis, calotas de hielo o capas de hielo. Este tipo de glaciares sólo los encontramos en los polos y más concretamente en la Antártida y en Groenlandia.

En cuanto a los glaciares que sí dependen de la geografía que los rodea, se pueden clasificar según su forma y tamaño en:

  • Campos de hielo: estos glaciares cubren extensas mesetas.
  • Glaciares de valle o artesa glaciar: estos glaciares suelen ser los más pequeños y se encuentran confinados en valles montañosos, de ahí su nombre. También suelen denominarse glaciares alpinos (porque son muy comunes en los Alpes) o de montaña. Por lo general tienen un ritmo de crecimiento alto, de aproximadamente 60 metros al mes y constituyen auténticos ríos de hielo.
  • Glaciares de circo: este tipo de glaciar podemos encontrarlo en los Pirineos. Es un glaciar de montaña poco desarrollado ya que sólo conserva el circo del glaciar. El circo de los glaciares es la depresión entre las montañas donde se acumulan grandes cantidades de hielo. Puede ser que la lengua glaciar haya desaparecido o que aún no se haya formado, si está en fase de crecimiento.
  • Glaciares suspendidos: la morfología recuerda a un glaciar de circo, sin embargo, en este caso los accidentes geográficos abruptos impiden el crecimiento del glaciar más allá de su circo de acumulación y por lo tanto si hay un exceso de hielo este cae a modo de serac (los seracs son grandes fragmentos de hielo que se desprenden de un glaciar de montaña).
  • Glaciares de piedemonte: son aquellos glaciares que se caracterizan por encontrarse en tierras bajas, en las bases de las montañas. Suelen formarse por la unión de las lenguas glaciares en la confluencia de dos glaciares alpinos diferentes.
  • Glaciares marinos o plataformas de hielo (barreras de hielo o mesetas de hielo): son aquellos que se encuentran flotando en el agua pero que siguen manteniendo zonas de hielo que se apoyan sobre la tierra.

Los glaciares tienen movimiento

Por lo general, podríamos decir que el hielo se comporta como un sólido quebradizo, en cambio, cuando el hielo glaciar sobrepasa los 50 m de espesor pasa a comportarse como un material plástico y es capaz de fluir. Para entenderlo mejor, hay que imaginarse el hielo glaciar como una superposición de capas de hielo.

De tal forma que los enlaces que existen entre las moléculas que forman una capa son más fuertes que los enlaces que se forman entre las diferentes capas. Así, cuando la presión sobrepasa la fuerza del enlace que existe entre las capas del hielo glaciar, estas se desplazan unas sobre otras. Así, el glaciar puede adoptar forma de lengua y va fluyendo entre los valles hasta llegar a ríos, lagos o mares donde se funde o se fragmenta en icebergs.

Además, los glaciares pueden moverse enteros sobre el terreno sobre el cual descansan, lo cual se conoce como movimiento basal. En este movimiento pueden influir tres factores: el agua de fusión de las partes más basales de un glaciar que actúa como lubricante, el calor proveniente de la Tierra y la fricción del hielo contra las rocas que puede aumentar la temperatura.

En función de la fricción y de la pendiente variará la velocidad de desplazamiento de un glaciar. Por lo general, las zonas inferiores y laterales tienen un movimiento más lento debido a la fricción con las rocas. Por ello, las regiones centrales de los glaciares tienen mayor movimiento. Con todo esto, existe una gran variabilidad, hay glaciares que se desplazan un centímetro cada día, mientras otros pueden llegar a desplazarse hasta un metro cada día.

Glaciar del Parque nacional Skaftafell, en Islandia. Fuente: Wikimedia Commons

Los glaciares presentan periodos de desplazamiento muy rápidos, que reciben el nombre de oleadas. Durante las oleadas los glaciares pueden desplazarse hasta 100 veces más rápidos de lo que lo harían en condiciones normales.

Los glaciares intervienen en la erosión del terreno sobre el cual se extienden

Los glaciares también intervienen en la erosión del terreno sobre el cual se forman mediante procesos de abrasión y arranque. De hecho, los glaciares suelen presentar fragmentos de roca entre el hielo glaciar. La abrasión tienen lugar cuando el hielo y otros fragmentos de roca se deslizan sobre el terreno y actúan como una especie de papel de lija. Esta abrasión tienen como resultado la formación de harina de roca (pequeños fragmentos de roca pulverizada) que pasa a formar parte del hielo glaciar.

Por otra parte, el arranque suele producirse cuando el agua de deshielo se introduce entre las grietas de las rocas y se vuelve a congelar. Al congelarse, el hielo ocupa más espacio que el agua y ejerce fuerza sobre las rocas de las cuales se desprenden fragmentos. Estos fragmentos se incorporan al glaciar y pueden ser transportados hasta la zona de ablación donde caen en forma de sedimentos.

Los depósitos que dejan los glaciares reciben el nombre de derrubios glaciares. Estos también se denominan erráticos glaciares si son fragmentos de roca diferentes al lecho sobre el que se encuentran, es decir, el estudio de su litología permite diferenciar la trayectoria que ha seguido el glaciar ya que estos bloques erráticos son rocas que ha traído la corriente del glaciar.

El acúmulo masivo de derrubios glaciares forma unas estructuras que se denominan morrenas y que pueden clasificarse según la forma que adquieren en:

  • Morrenas frontales o terminales: son los depósitos de derrubios glaciares que se concentran en la zona de deshielo, donde el glaciar se está fundiendo. El glaciar parece una cinta transportadora que va fluyendo y depositando el sedimento.
  • Morrenas de fondo o de retroceso: cuando un glaciar está en retroceso, es decir que la ablación supera a la acumulación, el glaciar sigue fluyendo y depositando hielo como una cinta transportadora, lo que ocurre es que al ir retrocediendo deja derrubios de forma escalonada que dejan una estructura que recuerda a una llanura ondulada.
  • Morrenas laterales: ocurren exclusivamente en los glaciares de montaña o alpinos como consecuencia del deslizamiento del glaciar en las paredes del valle. De esta forma los derrubios se acumulan de forma paralela a los laterales del valle.
  • Morrenas centrales: este tipo de morrenas también son exclusivas de los glaciares alpinos y se forman cuando se unen dos glaciares diferentes para formar una única corriente. Lo que ocurre es que dos morrenas laterales se juntan para formar una única morrena central.
  • Morrenas superficiales: tienen lugar en la superficie de los glaciares.
  • Morrenas de frente: ocurren en la parte delantera de los glaciares.

¿Dónde encontramos glaciares?

Como ya te hemos explicado, los glaciares no son formaciones exclusivas de las zonas polares, sino que también podemos encontrarlos en zonas montañosas de regiones tropicales. Hay multitud de glaciares distruibuidos en todo el mundo, aquí te dejamos con una lista de los que más nos llaman la atención:

Glaciar Perito Moreno (Argentina). Fuente: Wikimedia Commons

  • Glaciar de Briksdal, en Noruega.
  • Glaciar Quelccaya, en Perú.
  • Glaciar de Sorata, en Bolivia.
  • Glaciar Perito Moreno, en Argentina.
  • Glaciar Petermann, en Groenlandia.
  • Glaciar Negro, en Islandia.
  • Glaciar Viedma, en Argentina
  • Glaciar Ferrar, en la Antártida.
  • Glaciar del Kilimanjaro, en Tanzania.

¿Cuál es el glaciar más grande del mundo?

El glaciar Lambert, el más grande del mundo, ubicado en la Antártida. Fuente: Wikimedia Commons

El glaciar más grande del mundo es el glaciar Lambert y, como no podría ubicarse en otra parte, se encuentra en la Antártida. Se calcula que tiene una profundidad de 2.500 metros y cubre una extensión de terreno de 100 km de ancho y 400 km de largo.

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