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¿Qué son los adipocitos?

Fuente: Wikimedia Commons

Los adipocitos son las células encargadas de almacenar energía en forma de grasa, por lo que constituyen el tejido adiposo o tejido graso. También se las denomina células de grasa y pueden formar dos tipos de tejido adiposo: el tejido adiposo blanco y el tejido adiposo marrón. Estos se diferencian por la morfología de las células y porque el tejido adiposo marrón funciona como una fuente para generar calor.

El tejido adiposo blanco, también conocido como grasa blanca, está formado por unos adipocitos muy característicos. Son unas células que contienen en su citoplasma una enorme gota de grasas (lípidos), el núcleo es aplanado y queda desplazado en la periferia de la célula y cuándo las observamos al microscopio tienen una forma muy característica que nos recuerda a la de un anillo de compromiso.

Se denominan también células monovacuolares porque contienen una única vacuola con grasa semilíquida en su interior, compuesta por triglicéridos y ésteres de colesterol. Estas células pueden medir entre 0,05 y 0,2 mm de diámetro y un humano adulto puede tener hasta 30 mil millones de células de grasa blanca. La misión de estas células es básicamente la de funcionar como un almacén de grasa, que al fin y al cabo, es energía.

¿Que diferencias existen entre los adipocitos marrones y los blancos?

Por su parte, la grasa marrón, también llamada grasa parda, contiene unos adipocitos ligeramente diferentes, y son muy fáciles de distinguir porque en este caso las células contienen multitud de gotitas de lípidos en su interior. Son células plurivacuolares, es decir, contienen multitud de vacuolas pequeñas.

Fuente: Adaptación de imágenes de Wikimedia Commons

Estas células tienen mucho más citoplasma que las anteriores y el núcleo es redondo y aunque está desplazado hacia un lado, no se ubica justo en la periferia. Reciben el nombre de adipocitos marrones porque contienen un número muy elevado de mitocondrias que le confieren ese color más parduzco. Es un tejido mucho más vascularizado e inervado que el tejido adiposo blanco.

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Durante mucho tiempo se ha pensado que el papel de la grasa marrón era generar calor, sin embargo, también funciona como un agente protector de la obesidad y de las alteraciones metabólicas gracias a su capacidad para actuar como un agente productor de factores hormonales.

La grasa parda suele situarse en áreas muy concretas del cuerpo, como son las regiones axilares, supraclaviculares, interescapulares, en el pericardio, aldededor de la aorta, el páncreas, los riñones y la tráquea.

También es importante mencionar la existencia de un tercer tipo de tejido adiposo, la grasa beige. Los científicos no se ponen de acuerdo en si este tipo de grasa puede considerarse como un tipo independiente o si en realidad es un tipo de grasa marrón.

El número de adipocitos de un adulto no suele variar

La cuestión es que existen otros adipocitos con un mayor número de gotas lipídicas y menos mitocondrias que los adipocitos marrones, por lo tanto, no tienen un color marrón tan os curo, sino que son de color beige. Este tipo de adipocitos poseen una capacidad termogénica algo intermedia entre los adipocitos blancos y los marrones.

Cuando se pierde peso, no se pierde el número de adipocitos, sino que lo que ocurre es que estos disminuyen la cantidad de grasa que almacenan. Y cuando se trata de coger peso, lo que hacen es aumentar su tamaño considerablemente (es un proceso conocido como hipertrofia), hasta cuatro veces, antes de dividirse para formar una nueva célula (hiperplasia). Se dividen cuando alcanzan su capacidad máxima de almacenamiento para permitir el almacenamiento de más grasa adicional.

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Algunos estudios han visto que el número de adipocitos puede aumentar en la infancia y durante la adolescencia, pero en cambio, el número suele ser constante en los adultos. Es decir, aquellas personas que se vuelven obesos de adultos, no aumentan su número de adipocitos, sino que estos aumentan su tamaño y contienen mucha grasa.

Y al contrario, aquellas personas que han sido obesas durante su infancia, cuando son adultos tienen un mayor número de adipocitos y por lo general, tienen mayores problemas para perder peso que aquellos que simplemente tienen unos adipocitos más grandes.

La producción de grasa en los adipocitos está muy ligada a la insulina. Esta hormona promueve la captación de glucosa y la síntesis de ácidos grasos insaturados (estimula la lipogénesis). Los adipocito también son los responsables de la producción de la hormona leptina, la cual es muy importante en la regulación del apetito porque actúa como un factor de saciedad.

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