FÍSICA Y QUÍMICA

Así es como la ciencia puede hacer que planchar sea más fácil

A muchos no nos gusta planchar, y hacemos todo lo posible por evitar el momento. Así que es algo normal distraerse cuando estamos ante una pila gigante de ropa que planchar. Nos surgen preguntas como, por qué esas camisas salen de la lavadora como una maraña de trapos. ¿Por qué la ropa de algodón se arruga tan fácilmente? Y qué pasa con la ropa de fácil planchado, ¿por qué prácticamente no necesita plancharse?

Como buenos científicos vamos a entender la teoría que se esconde detrás de esta metodología. Así que antes de sacar la plancha, encontremos las respuestas a estas preguntas tan urgentes.

Resulta que las arrugas que nos encontramos en las camisas son el resultado de la química y de los tejidos de origen vegetal. El algodón, el lino, el cáñamo y así sucesivamente están predominantemente hechos de celulosa. La celulosa es un polímero porque se compone de miles de moléculas de glucosa unidas entre sí para formar cadenas lineales. Cada subunidad de glucosa es ‘pegajosa’, ya que puede unirse a las moléculas de celulosa vecinas a través de enlaces de hidrógeno, también conocidos como puentes de hidrógeno. Individualmente, estas subunidades son muy débiles, pero juntos forman una red sólida que forma la tela.

Estos enlaces de hidrógeno son particularmente dinámicos, pueden romperse y volverse a unir rápidamente. Como resultado, la ropa comienza a tomar la forma en la que se deja en reposo. Esto no es un problema si colocamos la ropa recién planchada en una percha. Pero sí se convierte en un problema cuando dejamos la ropa amontonada en un rincón. Mientras las camisas están apiladas, los enlaces se rompen y se reforman, de tal forma que la ropa adquiere una nueva forma, y las arrugas entran en escena.

Sólo añade agua

Las cosas empeoran cuando el agua entra en la ecuación, como ocurre con la lavadora. Las moléculas de agua se insertan entre las moléculas de celulosa y por lo tanto rompen los enlaces de hidrógeno, actuando como lubricante y permitiendo que las moléculas de celulosa se deslicen unas sobre otras. Cuando el tejido se seca, el algodón mantiene la forma arrugada que ha adquirido con el agua, y como resultado obtenemos esa maraña de camisas que necesitan plancharse.

Aquí es donde la plancha entra en juego. La combinación de calor y humedad rompe rápidamente los enlaces de hidrógeno. Al aplicar un poco de presión, todas las moléculas de celulosa se ven obligadas a colocarse paralelas entre sí y como resultado la tela se aplana.

Pero y ¿qué pasa si quiero vivir sin tener que planchar? La verdad es que podemos subsistir sin tener que planchar, siempre podemos ir arrugados por la vida. Pero de vez en cuando, necesitaremos una camisa que esté planchada. Podríamos seguir con la vieja técnica de almidonar la ropa para que no se arrugue. Esto funciona porque el almidón también es un polímero hecho a partir de glucosa, por lo que también puede formar todos esos enlaces de hidrógeno pegajosos.

Sustancias Químicas Peligrosas Presentes en la Ropa

Sin embargo, a diferencia de la celulosa, el almidón es un polímero ramificado. Esto significa que si aplicamos almidón sobre la celulosa, se pegará y actuará como un andamiaje que mantendrá la celulosa en su lugar. El inconveniente es que da un aspecto extrañamente rígido y además, al ser soluble, el almidón se pierde en el lavado. Al final, el resultado es que no nos ayuda a reducir nuestra lista de tareas. Sigue siendo necesario planchar y además tendríamos que poner el almidón.

¿A quién no le gustaría que la ropa no tuviera que plancharse?

Así que necesitamos una versión más permanente de almidón. Y eso es exactamente lo que pasa con la ropa de fácil planchado. Originalmente se utilizaba formaldehído para unir permanentemente las moléculas de celulosa juntas. Se impedía el deslizamiento y se limitaba la cantidad de arrugas que se formaban. Recientemente, el formaldehido (que no es una de las cosas más agradables del mundo) ha sido reemplazado por agentes de reticulación como la dimetiloldihidroxietilenurea (mucho más difícil de pronunciar, si cabe). Las camisas resistentes a las arrugas son una buena solución para un apuro, sin embargo, nos dejan la sensación de que vestimos de plástico y a la mayoría no nos gusta. Eso sin contar que se liberan pequeñas cantidades de formaldehido que pueden irritar la piel.

Así que, a los que nos queda una pila de ropa esperándonos, sabed que no se planchará sola. Pero al menos tendremos las ideas claras sobre por qué se forman las arrugas en la ropa y por qué planchando desaparecen.

El artículo “Así es como la ciencia puede hacer que planchar sea más fácil” ha sido traducido por Ciencia Today. El autor original es Mark Lorch, profesor de química de la Universida de Hull. Este artículo ha sido publicado originalmente en “The Conversation“. Puedes leer el artículo original en inglés aquí.

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